Tomado del boletín de Julio 2009. Fotos por David DuChemin.
Hay muchos formatos diferentes de archivos digitales, como JPEG, TIFF, EPS, PSD, PNG, etc. El truco es saber cuál escoger y cuando. Todo depende del uso. Si vamos a usar una fotografía en un folleto, TIFF o EPS serías el formato que usaríamos. Pero si queremos publicar una foto en nuestro sitio web, JPEG sería el formato apropiado. Vamos a hablar sobre el formato JPEG y cuando debemos usarlo.
JPEG (.jpg) — Este formato lo creó el “Joint Photographers Experts Group.” Es uno de los formatos más conocidos para la compresión de fotografías digitales. Es uno de los poco formatos que se soporta en Internet. Las cámaras digitales capturan las imágenes normalmente en formato JPEG a menos que cambiamos el formato a RAW (negativo digital).
Dado a la compresión de este formato la calidad de la imagen está afectada. Se puede escoger diferentes niveles de compresión: a más baja compresión mayor calidad. A más alta compresión menor calidad. Se puede optar por una compresión alta para crear archivos que ocupen poco espacio, que se usarán en internet o para enviar por correo electrónico. Cuando se aplica compresión hay que pensar en el uso final.
No se deben guardar imágenes en formato JPEG, si se van a modificar después. Cada vez que se editan, la imagen sufre una pérdida de calidad. Es mejor editar en otro formato como PSD o TIFF, y al final guardar en formato JPEG (.jpeg). Para imprimir fotografías en papel de foto se usa JPEG. Casi todos los laboratorios de fotografía piden las imágenes en formato JPEG con el modo de color RGB.
El formato JPEG tiene muchos niveles de compresión. JPEG puede llegar a comprimir una imagen hasta sólo un 10% de su tamaño original, sin que el ojo humano pueda percibir grandes diferencias. Imágenes que aparecen en pantalla pueden recibir mas compresión que imágenes que imágenes que se usan para la impresión.


